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domingo, 12 de junio de 2011

Cuatro: Tomorrow never cames.

Algo en comun eran las bocas abiertas como una repeticion de 'O' en todas ellas, cuando vieron el paso que iban a dar. Muchas de ellas ya no eran jovenes, habian tenido y perdido hijos, habian estado a las puertas de la muerte y no podian decir porque habian sobrevivido. Para todas ellas, desde hacia siglos, el futuro por aquellas tierras nunca habia llegado: habian pasado uno y mas invasores, conquistadores, se habian marchado como habian venido pero para aquel demoniaco sistema de castas, tomorrow never cames.
Ni en sueños, ni en sus mas locas fantasias, para aquellas mujeres que ni siquiera tenian derecho a tomar en sus manos una vetusta bomba de mano para extraer agua, sino que debian pararse al lado y rogar que alguna mujer de casta superior se apidadara y les escanciara un poco en su balde hasta que lo llenaran y poder llevarlo a sus hogares, se atreverian a soñar que volarian mas alto que los condores y las aguilas, que en sus manos, algunas deformadas por la lepra, estarian otras vidas, y que deberian convencer a los demas de ello.
Muchas no sabian escribir, de modo que debieron empezar por aprender aunque fuera letras y numeros basicos, distinguirlos uno de otro y aprender el significado de esos jeroglficos y comprender su valor para luego pasar a aprender a usar un instrumento y que significaban estos simbolos en el. Quizas el comprender que significaban esos simbolos, un paso que se les antojaba enorme, saltar una distancia como entre la Tierra y la Luna les diera valor para tomar un delgado tubo de vidrio donde el mercurio  se expandia o comprimia en cada persona indicando algo distinto, y casi como un juego se veian usar un presostato, mientras que a la vez  iban comprendiendo como era y funcionaba su propio cuerpo.
Siglos de tradiciones vetustas quedaban atras y veian en laminas, fotografias y filmaciones, como se gestaba un bebe, el momento de dar a luz donde la madre muchas veces se codea con la muerte para dar vida.
Se las veia felices, contentas, y ya no temian acoger entre ellas a alguna enferma de lepra, por el contrario, la obligaban a permanecer con ellas y compartian la misma taza de barro para tomar el te, mientras esta iba curandose, sin saber a ciencia cierta donde terminaba el efecto de la ciencia y donde empezaban los efectos de la aceptacion, el arraigo y porque no, el afecto.
Se sentian seguras, sabian que las enfermedades que mas matan, como la malaria, se curan con unas simples pildoras, quizas antieconomicas para los laboratorios, y que para las tres enfermedades mas comunes que se llevan mas gente al otro mundo, no se necesitaba un medico titulado sino alguien que reconociera los sintomas y administrara el farmaco adecuado. Aquellas mujeres que poco tiempo atras ignoraban hasta su nombre, de la mano de un grupo de soñadores, estaban haciendo algo impensable: estudiaban medicina, como salvar vidas, y tendrian que torear a los demonios de las enfermedades, la ignorancia, el prejuicio pues tendrian la vida de sus vecinos en sus manos. Y para muchos de estos, aun tomorrow never cames.